viernes, 24 de junio de 2011

¿Quién es Javier Sicilia?



Me pregunto como un ciudadano común y corriente, porque hasta que fue asesinado su hijo y comenzó a convocar marchas y transformarse en un activista dedicado, yo no había oído hablar de él.


Cierto es que hasta el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes le dieron. Pero, vaya, si yo que leo más o menos y de todo un poco, ¿cómo no había oído ni en boca de mis amigos, que por supuesto saben más que yo, de este escritor?


Viene a mí esto porque la verdad es que me indigna un poco la situación de este señor, pero por las razones contrarias. Lamento profundamente, de verdad, la muerte de su hijo. De verdad. Que cobardes aquellos que le quitaron la vida. Si algo de este artículo ofende a alguien, me disculpo de antemano, no va por allí mi intención, es simplemente utilizar de ejemplo al señor Sicilia.


Siento mucho lo de su hijo. Pero ¿por qué esperar a que muriera para levantar la mano y despertar a lo que en poco tiempo esta logrando? Tal vez, en lugar de sólo culpar a las autoridades de no poder erradicar la naturaleza humana en su parte más oscura, debería ponerse a pensar y culparse de no haber comenzado este movimiento años, décadas antes, pues a lo mejor, y esto es sólo especulación, su hijo pudiera haber seguido vivo. ¿De cuántas personas no hemos oído que han logrado cosas bien importantes, como ayudar a localizar niños robados, u otras cosas por el estilo, pero sólo cuando a ellos les pasó? Igual a usted señor Martí.  Pueden decir: “Yo pago mis impuestos” o cualquier cosa que muchos decimos para evadir alguna responsabilidad.  Es cierto, ponemos a autoridades que no se ve que hagan nada por la sociedad, pero es como si yo dijera: “pues te doy dinero y lo que necesites para mi hijo, ¡ay! lo educas tú, yo me desentiendo”. No señores. En todos lados hay que estar, pero sin exageraciones. Hay padres que protegen a sus hijos poniéndoles casi una armadura sólo para ir a jugar canicas con sus amigos, o que no los dejan salir de sus casas por miedo a que les pase algo. Eso puede ser un comienzo, nada más no hay que ser tampoco tan exagerados. Pero si es algo, a nivel personal: educando a nuestros hijos podemos evitar que se conviertan en los asesinos del mañana o en las víctimas. Ese es el punto. ¿cuántos de nosotros no estamos totalmente pasivos y sólo es cuando pasa algo a nuestro alrededor que parecemos despertar del letargo? No es contra usted aunque sí debería pensarlo, señor Sicilia, es un reclamo contra todos, incluyéndome. De verdad, no esperemos a que alguien cercano a nosotros para decir: ¡Ya basta! No. Tratemos de hacer algo. Y no solamente es convocar marchas, hacer mítines o decirle al presidente sus cosas. Podemos hacer algo desde otras trincheras, por internet, por los periódicos e incluso en nuestra calle, por algo se comienza…

No hay comentarios:

Publicar un comentario